“Sed bienvenidos al primer Máster sobre Técnicas Psicópatas de España. Me llamo Ariel Mendoza y soy el coordinador de este curso, además del fundador de esta escuela. Hoy habéis dado un primer paso que cambiará el futuro de vuestras vidas y las de los que os rodean. Aunque, para ser sinceros, sólo cambiarán las vidas de los que queden después de que vuestra imaginación idee cómo acabar con sus existencias”.
“Jejejeje. Lo vamos a pasar bien con este tío”, dijo una sigilosa voz al fondo del salón.
“Silencio. Regla número 1: Un psicópata NUNCA se ríe. No tiene tiempo para ello. ¿Sabéis la cantidad de personas que están ahí fuera, desprestigiando con sus errores y viles actos, nuestra profesión, la profesión más antigua del mundo? Dejándose atrapar, matando por dinero, asesinando al azar. Sé que alguno piensa que la profesión más antigua es la de prostitutas, pero nuestro oficio data de mucho más atrás. De Adán y Eva, de Caín y Abel. Caín es nuestro maestro y sobre él, construiremos nuestro futuro.
Empecemos con la presentación del curso. Lo obvio, que no por ello menos importante. Es vital controlar todo a nuestro alrededor. Y es obvio que al entrar, habréis descubierto que hay 11 sillas y solamente habéis entrado en clase 10 alumnos. Os informo que el Máster consta de 5 asignaturas más el PFCP (Proyecto Final de Crimen Perfecto) y que debéis aprobar todas y cada una de ellas para poder licenciaros con honor.
En los próximos días, conforme vaya conociendo vuestras aptitudes para cometer el crimen perfecto, os separaré en 2 bandos: el Bando Metódico y el Bando Creativo y comenzaréis a trabajar en grupo, compitiendo con el bando rival con el objetivo de imponerse en cada uno de los ejercicios que os propondré en clase. Recordad que en el amor y en la guerra todo vale. Pasemos lista. Id levantando la mano derecha y diciendo presente.
¿Rodrigo Suárez? - ¡Presente!
¿Morcillo? - ¡Presente!
¿Marco Ramírez? - ¡Presente!
¿Javi Altorreal? - ¡Presente!
¿Martillo? ¿Martillo? A ver, ¿quién le ha cortado la mano derecha y le ha arrancado la lengua a Martillo?
¿Said Asecas? - ¡Presente!
¿Laura Luengo? - ¡Presente!
¿Chus Fado? - ¡Presente!
¿Tony el Cachas? - ¡Presente!
¿Dimaggio? - ¡Presente!
¿Borchi? - ¡Presente!
Falta un minuto para las siete y media de la tarde. Y ya se sabe que uno de los compañeros de viaje más importante de un psicópata es la puntualidad. Sois todos conscientes de que si no se cumplen los horarios, si no se tiene todo bajo control, algo puede fallar y ese verbo, FALLAR, además de odiarlo, es algo prohibido en el lenguaje de un buen asesino. ¿Alguien sabe dónde está Martillo?”.
“Tenía un trabajo que terminar. Ahora llega”, dijo una voz femenina, seguramente la de Laura Luengo.
“Vamos a ver, Marco, según leo aquí en tu informe, eres madrileño, de Parla más concretamente y vives solo con tu madre en un piso. ¿Por qué te has apuntado a este curso? ¿Cómo te consideras? ¿Cuál es tu método preferido de matar? Cuéntanos algo más sobre ti”
“¿Qué cómo me considero? Pues soy un psicópata, como todos los que estamos en esta escuela. Estoy loco y vengo a aprender del mejor. Y respecto a mi forma preferida de matar, siempre he pensado que la desmembración es la forma más dolorosa de morir, por lo que me decanto siempre por esa”.
“Muy bien. ¿Y tú, Morcillo? ¿Cómo matas?”
“Pues yo, como soy un campesino que vive en un pueblo perdido a 50 kilómetros de la capital, soy bastante tradicional. Me considero el último romántico del crimen. Empecé robando cerdos y gallinas a mis vecinos y actualmente, los secuestro, los dejo caer desde 4 metros de altura a una picadora de carne de tamaño industrial y los doy de comer a mis animales. Es la mejor manera de eliminar pruebas”.
“De acuerd… ¿Qué pas…?”
“Lo siento, llego tarde, soy Martillo. Tenía cosas que hacer. Me entretuve con una chic...”
En ese mismo instante, Ariel Mendoza, con un rápido movimiento, sacó de su cinto su amada katana japonesa y la lanzó hacia la yugular de Martillo con tal violencia que su cabeza acabó rebotando varias veces en el suelo hasta llegar junto a Said Asecas, en la quinta fila de sillas.
“Os presento al alumno número 11. Llega tarde y ya sabéis lo que pienso de la puntualidad, aunque me ha prometido que no lo volverá a hacer. Creo que nadie más llegará tarde, ¿verdad?”.

1 comentarios:
¡Que pasada! ¡Me encanta! ¿de dónde salen estas historias? Me da miedo, creo que yo también soy un poco psicópata. Te agrego a mi blog, ¿ok? Un beso
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