Bienvenido

CAPÍTULO 14: MANIÁTICOS ANÓNIMOS

sábado, 10 de enero de 2009

“¿Cómo que muerto? ¿Has matado a un guionista?”, preguntó Luís Skywalker.

“Me has interrumpido pero me caes bien. No vuelvas a tentar de nuevo tu suerte. La próxima vez te cortaré las manos y las clavaré en la puerta de esta sala, como hacían en el Imperio Romano, para que nadie vuelva a cometer tu mismo error. Ahora, cállate si no quieres que cumpla mi amenaza.

He dicho que está muerto y lo sé porque yo he acabado con su vida esta mañana, mientras lloraba como una nena y rogaba por su vida. Qué penoso. ¿Dónde ha quedado la dignidad del Hombre? Tuve que cortarle la lengua, era necesario. No se callaba y el pequeño Chiqui, mi gato, tenía hambre”, finalizó Marco Ramírez.

“¡Al fin! Llevabas tantas semanas sin abrir la boca que empezaba a creer que eras mudo, Marco. Dame un segundo que busque tu ficha…”, interrumpió Carlos Martí, el coordinador de la reunión. “La encontré. En la plantilla que rellenaste al entrar aquí aseguras que te llamas Marco Ramírez, eres informático, estás soltero, tienes 32 años y vives con tu madre en un piso en Parla. Además, en el apartado de aficiones, aseguras que eres adicto al pegamento. Y por si fuera poco, acabas de decirnos que aunque esté mal visto por la sociedad, eres psicópata y que acabas de matar a un guionista para dar de comer a tu gato.

¿De verdad piensas que nos vamos a creer tu historia? ¿Cómo ibas a haber matado a un guionista y arrancado su lengua para darla de comer a tu gato? ¿Y esa patraña del tipo diferente, Ariel Mendoza? ¿A qué viene? Seguramente ese hombre sólo exista en tu cabeza y su historia sea realmente tu historia. Creo que aunque critiques a tus compañeros de terapia y les llames cobardes por no revelar su verdadera identidad, tú no eres muy diferente a ellos. Tú te has inventado a un tipo al que colgarle sobre sus espaldas tu desgraciada infancia”.

“De acuerdo. Veo que al menos tú no eres tan tonto como creía. Ahora entiendo porqué eres el coordinador. Quizá te deje vivir cuando llegue el momento. De todas formas, imagino que también sabrás que tengo un tumor cerebral desde hace dos años y medio, pero ¿Acaso importa eso?”, preguntó con ironía Marco Ramírez a su director de terapia.

“Eso explica que te hayas inventado esa historia tan increíble”, respondió rápidamente Carlos Martí.

“No. Mi tumor cerebral no explica nada. Ariel Mendoza existe realmente, aunque dudo que vuestras diminutas mentes sean capaces de comprender realmente la grandeza de su legendaria historia”, replicó Marco.

“Creo que has esnifado demasiado pegamento, compañero. Eres lo más parecido a un bufón que hay en esta sala. Sólo has dicho tonterías desde que has abierto la boca y para eso más vale que te hubieras quedado en tu piso. ¿Dónde se ha visto alguien que se autodenomine psicópata y que con 32 años aún viva en casa con su mamá? Mírate tú al espejo, Marco, porque eres gordo y ridículo”, comentó Toni Laiker, al parecer dolido por las palabras despectivas que les había dedicado anteriormente Marco Ramírez.

“Aquí no se admiten ni insultos ni ataques personales, así que callaos de una vez. Estamos todos en esta sala para ayudarnos mutuamente. Cuéntame Marco, ¿Por qué estás aquí? Dime la verdad”, preguntó con tono sereno el coordinador que, como todo buen psicólogo, tenía la habilidad de dirigir conscientemente la conversación hacia donde le interesaba.

“¿Por qué están aquí el resto de maniáticos y adictos? Algunos por problemas de conciencia, otros obligados por una sentencia judicial y quizá, más de uno porque cree que escuchando los problemas de los demás va a sentirse mejor. Yo, sin embargo, puedo presumir de que ni tengo conciencia ni jamás he visto en persona a un juez, pero ahora que lo pienso, es posible que busque sentirme mejor conmigo mismo”, reconoció Marco Ramírez.

“Me alegra que reconozcas cuál es el motivo que te ha traído aquí, porque sólo así podremos ayudarte a superar tus problemas”, explicó Martí.

“No recuerdo que te haya dicho que tenga problemas. Sólo he dicho que quizá busque sentirme mejor, aunque sí pienso que me ayudaréis a conseguirlo. De hecho, estoy seguro de que será más temprano que tarde”, reconoció el informático, dedicándole una maquiavélica sonrisa a su compañero Toni Laiker que no pudo más que intentar tragar saliva con dificultad, ahora consciente de que quizá no debió haber abierto la boca en aquel momento y que hubiera sido mejor no haberse levantado del lecho de su amiga y amante Liu Xang.

0 comentarios: